sábado, 19 de febrero de 2022

Alexander Spencer: “No era capaz de sentarme a ver mis propios vídeos”

Un joven veinteañero que pasó de querer ser chef a comunicador y youtuber. 

 

Con la seguridad que solamente dan los años y el sentirse cómodo en su propia piel Alexander Spencer nos cuenta los detalles de sus inicios en las redes sociales. Desde las actividades extracurriculares en su época de secundaria hasta sus deseos más profundos como profesional. Cómo superó las dificultades de las fuertes críticas recibidas por una sociedad estigmatizante y sus proyectos personales más ambiciosos. Con una actitud firme pero alegre nos abre las puertas al proceso de su autodescubrimiento. Esfuerzo, dedicación y amor por lo que hace marcan la diferencia en lo que podemos ver en cada una de sus redes, desde instagram y youtube hasta Tik Tok, en donde ha podido crear un nicho de consumidores que crecen en conjunto con el a través de los mensajes que comparte ocasionalmente. 

 

Con una gran sonrisa y el brillo particular en sus ojos, Alexander recuerda como llego a la conclusión de que lo suyo seria la comunicación, “yo siempre sentí atracción por el mundo del arte, fui parte del coro de la escuela por más de 8 años y estudié actuación. Siempre que había un evento protocolar académico, era parte de la logística y hacía las veces de orador. Un verano de consumir “mucho” las redes sociales, especialmente Youtube, fue lo que movió al joven a dar el primer paso en la creación de contenido, esto lo expresa con notable emoción al terminar un sorbo del café que se encuentra en su mesita de noche “a mi me encantaba ver videos en Youtube, me identificaba mucho con el contenido que veía y fue cuando me dije a mi mismo ¡yo puedo hacer esto!  

 

Al cuestionarle sobre lo que compartía en esos videos, tras una carcajada y con mejillas sonrojadas Alexander responde, en principio “me vivía la fantasía de influencer”, estaba consciente de que no era algo formal y que debía estudiar la carrera que ahora había elegido, pero mientras tanto compartía estilo de vida, chistes, fotos, la verdad el fin era entretenerme, me gustaba la idea de trabajar la edición, la iluminación, los estilos de ropa etc. Cuenta que cuando hablaba con sus compañeros del colegio a estos parecía gustarles lo que estaba haciendo por lo que decidió continuar con esa línea, hasta el momento en que alcanzó aproximadamente tres mil seguidores. Además, resalta que para el significo mucho este número, porque representaba el fruto de su esfuerzo y de hecho así surgieron sus primeras colaboraciones con emprendimientos de ropa, cosméticos y fotógrafos. 

 

A pesar de este logro, no todo fue color de rosa para el, ya que llegó un tiempo en que por situaciones personales se vio en la necesidad de parar, entre ellos, la pérdida de sus aparatos electrónicos y su situación emocional. Con cierta nostalgia y un cambio en el tono de su voz el joven describe que fueron días difíciles para el, ya que a pesar del amor con creaba un contenido sano, comenzó a recibir críticas muy fuertes “a pesar de que recibía comentarios positivos, comenzaron a surgir quienes me atacaban como si mi contenido fuese para FOX o una cadena profesional, describe. Casi con un nudo en la garganta dice “llegué a un punto donde fingía para hacer lo que me gustaba, aun así, los ataques eran constantes. Creaba el contenido y lo compartía, pero no era capaz de sentarme a ver mis propios vídeos. Me odiaba. 

 

La vida siguió su curso y Alexander pudo superar esta situación, pasó un tiempo dedicándose a si mismo, viajo a Estados Unidos para un programa de trabajo de verano o “summerwork’ y a raíz de esto recibió una propuesta de colaboración en redes con la empresa que dirigía el programa. El apoyo emocional de su madre fue crucial para el, esta no solo le compró los electrónicos necesarios para que volviera a producir para su canal “ella grababa conmigo e incluso me ayudó para hacer una caja de luz/reflector casero para que pudiera hacer mejor mis videos. Gracias a Dios mis padres apoyaron mis decisiones y me impulsaron a seguir’ cuenta mientras se le iluminan los ojos. 

 

Este impulso hizo que Alexander regresara con mayor fuerza y esta vez con un contenido distinto, sobre estilo de vida, viajes y lectura, un renglón que surgió a través de los comentarios de los nuevos seguidores por los fragmentos que compartía de sus lecturas personales. Hoy con una meta clara y definida, sigue adelante con su canal y otras redes como Instagram y Tik Tok, mientras trabaja y lleva sus estudios universitarios. “Me veo trabajando en maestrías de ceremonia, locución, comunicación independiente y en mis contenidos para redes sociales. Me gusta crear contenido, pero lo hago cuando siento que tengo algo que compartir y no solo por llenar un espacio”. 

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